El NarradorLos niños de Odín
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Friday, July 27, 2007

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Los niños de Odín, Los Moradores de Asgard 2

Iduna y sus manzanas: Cómo Loki puso a los dioses en peligro.

En Asgard había un jardín, en ese jardín creció un árbol y en ese árbol crecieron manzanas brillantes. Ellos sabían por el bien amado, que cada día que pasaba los haciá más viejos y les traería ese momento en que su cuerpo se doblaría y los debilitaría, volvería sus pelos grises y debiles de vista. Pero esas manzanas brillantes que crecieron dentro de Asgard, y que sus moradores comieron, esas especiales manzanas, se conviertieron en la fuente de la eterna juventud, quien las comía, no se volvería viejo, y aunque el tiempo pasaba, sus cuerpos no envejecían el día que ellos comían de los frutos dorados.

Iduna, la diosa, atendía al árbol de donde crecían las brillantes manzanas. Ninguna de ellas crecía sin que ella la conociera y la cortara en su punto exacto, nadie excepto ella podía arrancar del árbol estas manzanas. Cada mañana ella las cortaba y las ponía en su cesta que portaba en su mano izquierda, y a diario los dioses y diosas venían a su jardín a comer su brillante manzana para así permanecer jovenes y fuertes.



Iduna jamás había salido de su jardín, Todos los días ella permanería en el huerto o en su casa de oro puro junto a el jardín, y cada día a cada momento ella escuchaba a Bradi, su marido, contando la historia que no tenía final, Ah, pero llegó el tiempo en que Iduna y sus manzanas se perdieron para Asgard, y los Dioses y Diosas sentían a la vejez acercandose, y de cómo sucedió eso, debe ser contado aquí, queridos mios..

Odin, El Padre de los Dioses, a veces fue a la tierra de los hombres a mirar como hacían sus cosas, Una vez se llevó a Loki con él, Loki, el hacedor del bien y el hacedor del mal. Por un largo tiempo ellos viajaron a través de el mundo de los hombres. Al final, ellos llegaron cerca de Jötunheim, el reino de los Gigantes.

Esa era una vasta y vacía región. Allí no crecían cosas, allí, ni siquiere arboles o arbustos. Allí no había aves, allí no había animales. En cuanto Odin, El Padr e de los Dioses y Loki, el hacedor del bien y el hacedor del mal, entraron a través de la región, se dieron cuenta de que mucha hambre tenían dentro de ellos. Pero en toda la tierra en torno a ellos no vieron nada que pudiese servirles de alimento.



Loki, corriendo aquí y corriendo allá, vino finalmente a caer a la base de un llano salvaje que servía de morada para los pocos animales de la región, allí escondiendose, Loki logró atrapar un toro joven y lo mató. Entonces el cortó en tiras de carne, prendió un fuego y puso la carne a asarse. Mientras la carne era cocida, Odin, El Padre de los Dioses, un poco apartado, se sentó pensando en las cosas que le había tocado ver en el mundo de los hombres.

Loki que se mantenía ocupado a si mismo poniendo más y más pedazos de carne al fuego, finalmente llamó a Odin, escuchando el llamado El Padre de los Dioses vino y se sentó cerca del fuego para comer la carne.

Pero cuando las tiras de carne fueron sacadas de fuego y cortadas en pedazos pequeños por Odin, el se dio cuenta de que seguía cruda, Él sonrió a Loki pues pensaba que la carne ya estaba cocida, y Loki, atribulado por pensar que había cometido un error, puso de nuevo la carne al fuego, y no solo eso, sino que agregó más pedazos de maderos al fuego para hacerlo más intenso. Otra vez Loki tomó la carne y llamó a Odin para que comiera de la misma.

Odin, en cuando tomó la carne que le había dado Loki, encontró que estaba tan cruda como si nunca hubiera sido puesta al fuego. "¿Es este uno de tus trucos, Loki?" Le dijo.

Loki estaba muy hambriendo y la carne sin cocer, no le quedó más remedio que explicarselo a Odin, el no estaba para juegos, en su enojo, el puso de nuevo la carne al fuego y avivó el mismo, al cabo de unos minutos de nueva cuenta sacó la carne del fuego y se la ofreció a Odin, quien de nuevo se percató de que la carne estaba tan cruda como la primera vez que fue sacada del fuego.

Ahora Odin sabía que la carne debía estár bajo algún encantamiento de los Gigantes, Él se levantó y siguió su camino, hambriendo pero fuerte. Loki, sin embargo, no se alejó de lugar ni dejó la carne que había puesto otra vez en el fuego. "Se debería cocer" Declaró sin dejar ese lugar hasta haber saciado su hambre.



El atardecer llegó y el sacó la carne de nuevo, en cuanto el empezó a sacar la carne, escuchó el sonido de unas alas sobre su cabeza. Volteando hacia arriba, el miró una mistica aguila, la más grande aguila que haya aparecido en los cielos. El aguila voló en circulos en torno a la cabeza de Loki. "No puedes cocinar tu comida?" Le gritó el aguila.

"No puedo cocinarla." Dijo Loki.

"Yo la cocinaré por ti, si tu la compartes conmigo." Gritó el aguila

"Ven entonces, cocinala para mi." Dijo Loki.

El aguila voló en torno hasta que quedó frente al fuego. Entonces moviendo sus grandes alas sobre él, hizo el fuego más grande llamarada a llamarada. Un calor que Loki nunca había sentido estaba frente a él y cocinaba las tiras de carne. En un minuto el tomó la carne y la retiró del fuego para darse cuenta de que estaba bien cocida.

"Mi compartición, dame lo que me toca, dame lo que me toca." Le gritó el aguila. Él miró hacia abajo y midiendo un pedazo grande de carne la cortó y se la dio, solo para ser devorado instantaneamente. El midió otro pedazo de gran tamaño y se la dio al aguila, así pedazo a pedazo fue devorado por el gran animal, hasta que finalmente Loki se dio cuenta de que no quedaba más carne para alimentarse a si mismo.

En cuanto el aguila tomó el último pedazo, Loki se dio cuenta de que seguía con hambre, intentó atacar a el animal para freirlo en el fuego, pero la fuerza de la gigantesca ave se lo impidió, más no por eso Loki soltó al aguila, que levantó el vuelo con Loki asido a ella.

Después se dio cuenta Loki que estaba a millas y millas arriba por los aires y que el aguila estaba volando hacia los confines de Jötunheim, El reino de los Gigantes, y que el aguila le gritaba, "Loki, amigo Loki, te tengo al fin, Has sido tu quien ha hecho trampa a mi hermano con su premio por la construcción de la pared en torno a Asgard, pero, Loki, Yo te tengo por fin, sabes ahora que Thiassi el Gigante te ha capturado, Oh Loki, el más tramposo de los moradores de Asgard"

Así fue que el aguila gritó mientras iba volando con Loki hacia los adentros de Jötunheim, El reino de los Gigantes. Ellos pasaron sobre el rio que divide Jötunheim de Midgard, el Mundo de los hombros. Y ahora Loki miró el terrible lugar que se aparecía frente a él, una tierra de hielo y rocas. Grandes montañas que no eran iluminadas por soles o por lunas, solo por unas altisimas columnas de fuego que estaban por todo el reino y que daban apenas un poco de luz a las montañas.



Sobre un gran Iceberg se detuvo el aguila. En un momento el aguila soltó a Loki y este cayó sobre el hielo. El aguila le gritó, "Tus artes han caído bajo mi poder finalmente, Oh tu, el más tramposo de los moradores de Asgard." El aguila dejó a Loki allí y voló a la cima de una de las montañas.

Miserable fue Loki de hecho sobre ese iceberg. El frio era mortal, pero el no podía morir allí, por que era uno de los moradores de Asgard y la muerte no debía venir a él de esa manera. Él no debía morir, pero él se sentía anclado al iceberg con cadenas de hielo.

Después de el día de su captura, esta vez no como aguila, sino en su verdadera forma, Thiasi el Gigante vino a ver el rostro de Loki

"Podrías dejar este delgado iceberg, Loki," dijo, "y regresar a tus placenteros aposentos en Asgard? Tu haces delicias en Asgard, aunque sólo la mitad de tu ser pertenece a los Dioses. Tu padre, Loki, fue el Gigante del Viento."

"Oh, yo debería dejar este iceberg." Dijo Loki, con lágrimas en su enfriada cara.

"Tu podrías dejarlo cuando estés listo para mostrarte a ti mismo que puedes pagarme el precio por dejarte ir," Dijo Thiassi. "tu tendrás que darme las resplandecientes manzanas que Iduna cuida en su cesta"

"Yo no puedo darte las manzanas de Iduna, Thiassi." Dijo Loki

"Entonces quedate sobre el Iceberg." Dijo Thiassi el Gigante. Este se fue y dejó a Loki allí con el terrible viendo soplandole como golpea un martillo.

Cuando Thiassi volvió y habló acerca de su recompensa, Loki dijo, "No hay manera de obtener las manzanas resplandecientes de Iduna."

"Debe haber alguna manera, Oh tramposo Loki." Dijo el Gigante.

"Iduna, ella siempre guarda celosamente sus manzanas, es muy simple de saber," Dijo Loki. "Puede ser que las consiga si la hago salir de las paredes de Asgard, pero si ella sale, seguramente llevará las resplandecientes manzanas con ella, nunca las deja lejos de su mano, excepto cuando se las da a los Dioses y Diosas para comer."

"Haz que ella pase más allá de la muralla de Asgard," dijo el Gigante. "Si sale de la muralla, yo podría tomar las manzanas de su canasta. Jura por el árbol-mundo que tu harás que Iduna salga más allá de la pared de Asgard, juralo, Loki, y yo te dejaré ir."

"Lo juro por el Ygdrassil, el árbol-mundo, que yo haré que Iduna salga más allá de la pared de Asgard si tu me sacas de este iceberg."

Entonces Thiassi cambio su forma en una enorme aguila, y tomando a Loki por sus talones, voló con él por encima del río que divide Jötunheim, El reino de los Gigantes, de Midgard, el Mundo de los Hombres. Así Thiassi dejó en el suelo de Midgard a su pasajero, y Loki entonces tomó su camino hacia Asgard.

Para ese momento, Odin ya había regresadoa a casa y había contado a los moradores de Asgard la anécdota en que Loki había intentado cocinar la carne encantada. Todos se rieron pensando en que Loki se había quedado hambriendo por todas sus trampas y travesuras. Entonces cuando el llegó dentro de Asgard con pinta de limosnero, todos pensaron que habíado porque Loki no había encontrado nada para comer, Todo rieron de él más y más. Cuando el festín llegó a su fin, los moradores de Asgard fueron a donde Iduna, como era costumbre.

Allí estaba sentada Iduna en su casa dorada que daba al jardín. No había alguien en el Mundo de los Hombres que la hubiera visto sin recordar por siempre su inocencia, su mirada tan justa y su bondad, tenía ojos azules, como el azul del cielo, y la sonrisa que ella tenía, hacía recordar cosas que los hombres amaban y a ella le encantaba escucharlo. La canasta de resplandecientes manzanas estaba junto a ella.



A cada uno de los Dioses y Diosas Iduna le dio una manzana resplandeciente. Cada uno comió la manzana que le había sido dada, regocijandos de saber que de esa forma jamás de volverían viejos. Entonces Odin, El Padre de los Dioses, dijo las runas que él siempre decía en bendición de Iduna, y los moradores de Asgard salieron del jardín, cada uno se fue a su propia casa resplandeciente.

Todos se fueron, excepto Loki, el hacedor del bien y el hacedor del mal. Loki se sentó en el jardín, mirando justa y simplemente a Iduna, después de un momento ella le habló y le dijo, "¿Por qué tu sigues aquí, sabio Loki?"

"Para mirar a tus manzanas," dijo Loki. "Me preguntaba si las manzanas que vi ayer son en realidad resplandecientes como lo son las de tu canasto."

"No hay manzanas en el mundo tan resplandecientes como las mias." dijo Iduna.

"Las manzanas que yo vi eran aún más resplandecientes," dijo Loki. "Ay, y olían mejor Iduna."



Iduna estaba atribulada por lo que Loki sabiamente le había comentado. Sus ojos, llenos de lágrimas por haberse enterado que había manzanas más resplandecientes y con mejor olor que las de ella. "Oh Loki," dijo ella, "eso no puede ser. Ninguna manzana es más brillante, y ninguna huele más suave que las manazas que yo arranco del árbol de mi jardín."

"Ve entonces y mira por ti misma," dijo Loki. "Justo afuera de Asgard está el árbol de manzanas que yo vi. Tu, Iduna, nunca has dejado tu jardín, y es por eso que tu no conoces lo que crece en el mundo. Ve afuera de Asgard y miralo."

"Yo voy a ir, Loki" dijo Iduna, la justa y sencilla.

Iduna salió fuera de la pared de Asgard. Ella salió del lugar para ver las manzanas que crecían allí. Pero ella miró aquí y allá, Iduna escucho el sonido de unas alas sobre ella, y mirando hacía arriba, vio una gran ave, el aguila más grande que jamás haya parecido en el cielo.



Ella quiso volver hacia las puertas de Asgard, entonces el aguila se fue en picada; Iduna sintió su cuerpo levantado y entonces se dio cuenta que estaba siendo cargada y llevada de Asgard, lejos, lejos, muy lejos por arriba de Midgard donde vivían los hombres, lejos, sobre las rocas y la nieve de Jötunheim. Cruzando el río que flota entre El Mundo de los Hombres y El Reino de los Gigantes, allí se encontraba Iduna. Entonces el aguila bajó a un llano entre las montañas e Iduna fue dejada en un salón cavernoso iluminado por columnas de fuego que salían desde la tierra misma.

El aguila puso su ala sobre Iduna y esta, cayó sobre el suelo rasposo de la caverna. Las alas y las plumas cayeron y entonces ella pudo ver frente a si misma a el terrible Gigante.

"Oh, por qué tuviste que cargarme desde Asgard hasta aquí." Lloró Iduna.

"Eso es por que yo quiero comerme tus manzanas." Dijo Thiassi, el Gigante.

"Eso jamás podre ser, porque no pienso darlas a alguien como tu." Dijo Iduna.

"Dame las manzanas para comermelas, y yo te llevaré de vuelta hasta Asgard."

"No, no, eso no puede ser. He jurado muy ciertamente que las resplandecientes manzanas solo serían otorgadas a los Dioses y a nadie más que ellos."

"Entonces yo tendré que quitarte esas manzanas con mis propias manos." Dijo Thiassi el Gigante.



El tomó la canasta de las manos de Iduna, la abrio, pero cuando el tocó las manzanas, estas se marchitaron y pudrieron entre sus manos. Él la dejó de nuevo dentro de la cesta y bajó la misma al suelo porque sabía que ahora las manzanas no le servirían si no eran dadas por Iduna misma.

"Tu deberás quedarte aquí conmigo hasta que me des una de tus resplandecientes manzanas." Él le dijo.

Y allí se quedó Iduna, aterrorizada, aterrorizada en medio de la extraña caverna y extraña por el fuego que salía y quemaba el aire, pero sobre todo estaba aterrorizada por el terrible Gigante. A eso habría que sumarle su preocupación de saber la tempestad que habría de caer sobre los Moradores de Asgard si ella no era devuelta a ellos para darles de comer sus resplandecientes manzanas.

El Gigante vino de nuevo a ella. Pero Iduna siguió en su postura de no entregarle por ningún motivo esas manzanas. Y allí en la caverna ella siguió, el Gigante la molestaba y atribulaba cada día, y en ella crecía más y más el miedo de mirar ante sus ojos a los Moradores de Asgard acudiendo al jardín, estando allí y sin recibir sus manzanas resplandecientes, sintiendo y mirando los cambios llegando sobre ellos, haciendose cada día un poco más viejos.

Eso era lo que Iduna vería en sus sueños. Cada día los Moradores de Asgard iban a su jardín --Odín y Thor, Hödur y Baldur, Tyr y Heimdall, Vidar y Vali, con Frigga, Freya, Nanna, y Sif. Pero no había nadie allí para arrancar las manzanas de su árbol y los cambios de la vejés llegaban cada día sobre los Dioses y las Diosas.

Ellos ya no caminarían ligeros; sus hombros se harían pesados; sus ojos no tendrían el brillo de siempre. Y cuando ellos miraran el uno al otro, mirarían cuanto han cambiado. La edad llegaría sobre los Moradores de Asgard.

Sabrían que llegaría el momento en que verían a Frigga con mechones blancos, viejo, realmente viejo, cuando el cabello dorado de Sif se caería; cuando Odin no tendría más la visión clara y la sabiduría le empezaría a fallar, y cuando Thor no tendría la fuerza suficiente para pararse y tirar sus rayos. Y los Moradores de Asgard entristecerían por su conocimiento de que el brillo se iría de su resplandeciente ciudad.

¿En dónde está Iduna con sus manzanas para devolver la juventud y la fuerza y la belleza a los Moradores de Asgard? Los Dioses la habían buscado por todo El Mundo de los Hombres. Ni una pista de su paradero pudieron encontrar, pero Odin con toda su sabiduría, supo ver que podría encontrar el lugar donde Iduna había sido escondida.



Él invocó a sus dos cuervos, Hugin y Munin, sus dos cuervos que volaban a través de la tierra y a través del Reino de los Gigantes y que sabían todas las cosas que habían pasado y las cosas que habían por venir.  Él invocó a Hugin y Munin y ellos acudieron, y uno se sentó sobre su hombro derecho y el otro se sentó sobre su hombro izquierdo y le dijeron oscuros y profundos secretos; ellos le contaron sobre Thiassi y de su deseo por tener las resplandecientes manzanas que los Moradores de Asgard comían, y de Loki y su traición a Iduna, la justa y la simple.

Cuando Odín escuchó de sus cuervos, se declaró un Concilio de los Dioses, Entonces Thor el Fuerte fue a donde Loki y empezó a ahorcarlo con sus manos. Cuando Loki se encontró a si mismo asido por las manos fuertes del Dios del Trueno, el dijo, "¿Qué es lo que tienes conmigo, Oh Thor?"

"Debería estrangularte y enterrarte en el piso, qumarte con uno de mis rayos," dijo el fuerte Dios. "Has sido tu quien ha hecho que Iduna salga de Asgard."



"Oh Thor," Dijo Loki. "No me golpees con tu trueno. Dejame estár en Asgard. Yo idearé algo para ganar de nuevo a Iduna de vuelta."

"El juicio de los Dioses," dijo Thor, "es que tú, el más tramposo, debes ir a Jötunheim, y con tus trampas, traigas de vuelta a Iduna desde la tierra de los Gigantes. Ve o si no, yo me veré obligado a cumplir mi amenazas y te he de rostizar con uno de mis justos rayos."

"Iré" dijo Loki.

De Frigga, la esposa de Odín, Loki pidió un vestido de plumas de halcón. El se lo puso y antes de que alguna palabra saliera de su boca, ya se encontraba volando hacía Jötunheim en la forma del halcón.



El buscó a través de Jötunheim hasta que encontró a la hija de Thiassi, Skadi. El voló tras de Skadi y dejó a la dama Gigante atraparlo y retenerlo como su mascota. Un día, la dama Gigante lo cargó hasta la caverna donde Iduna, la justa y la simple era cautiva.

Cuando Loki miró a Iduna supo que esa parte de su aventura estaba terminada. Ahora el tenía que llevar a Iduna fuera de Jötunheim y hasta las paredes de Asgard. El no estuvo más con la dama Gigant, voló sobre las altas rocas de la caverna, Skadi lo buscó por un rato, pero al poco tiempo desistió olvidando a su halcón en la caverna.

Entonces Loki, el hacedor del bien y el hacedor del mal, voló a donde Iduna estaba sentada y le habló. Iduna, cuando vio que uno de los Moradores de Asgard estaba cerca, saltó de alegría.

Loki le dijo que era lo que ella debía hacer. Por el poder del hechizo que se le habá dado, el era capaz de ambiar en la forma de un gorrión. Pero antes de eso, ella tomó la canasta de manzanas y las esconfió en un lugar donde el Gigante Jamás las encontraría.



Skadi, volviendo a la cueva, vio al halcón volar con el gorrión junto de él, Ella lloró hasta donde estaba su padre, quien así imaginó que el halcón era Loki y el gorrión era Iduna. El cambio su propia forma en la forma de aquella aguila mistica. Para ese momento, el halcón y el gorrión estaban fuera de la viste, pero no había necesidad de preguntarse a donde irían, pues resultaba lógico que el destino común era Asgard, y sabiendo que el podía volar más rápido, se fue como una flecha directo a la Ciudad de los Dioses.

Pronto les logró ver, Ellos volaban delante y el poder de la mitica aguila les daba alcance, cada momento un poco más, se acerca y se acercaba. Los Moradores de Asgard, parados en las puertas de la ciudad, miradon el halcón y el gorrión, pero justo detrás de ellos el aguila, a punto de darles alcance. Ellos sabian que eran Loki, Iduna y detrás de ellos, en persecusión, Thiassi.

En cuanto vieron esa aguila ganando terreno, los Moradores de Asgard temieron por el halcón y el gorrión, pues podían ser atrapados y Thiassi así tendría de nuevo a Iduna en sus manos. Ellos entonces lanzaron fuego a través de los aires, sabiendo que Loki encontraría la forma de pasar entre ellos, llevando consigo a Iduna, pero Thiassi, por su tamaño, le sería imposible.



El halcón y el gorrión volaron entre el fuego, Loki fue en medio de las glamas y llevó consigo a Iduna. Thiassia, viendo la dificultad y sin encontrar camino a través de ellos, no pudo más que batir sus alas contra las flamas. Finalmente Thiassi se vino abajo y la muerte llegó a él, mientras que Loki hacía tierra ya en Asgard.

Entonces Iduna fue devuelta a Asgard. Una vez más, ella se sentó en su casa dorada que daba a su jardín, una vez más ella arrancó las resplandecientes manzanas de su árbol, una vez más ella se las dio a los Moradores de Asgard. y los Moradores de Asgard caminaron ligeros, y el brillo llegó a sus ojos y el rubor a sus mejillas, la edad no se aproximó a ellos, la juventud volvió, alegría y sonrisas vivieron de nuevo en Asgard.


Friday, June 01, 2007

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Los niños de Odín, Los Moradores de Asgard 1

La construcción de la muralla.

Siempre ha habido guerra entre los Gigantes y los Dioses, los Gigantes que habrían destruido al mundo y a la raza de los hombres, y los Dioses que habrían protegido a la raza de los hombres y que habrían hecho el mundo más hermoso para vivir.

Hay muchas historias que en estas cuatro paredes a las que llamamos hogar se hablan de los dioses, pero lo primero que se debe contar es como se edificó su gran ciudad.



Los Dioses habían hecho su rincón sobre una alta montaña y allí decidieron construir una alta ciudad para protegerse a si mismos de los Gigantes, allí hicieron su ciudadela que nadie podría alcanzar, que nadie podría derrocar. A esta ciudad, la llamaron "Asgard" que significa "El lugar de los dioses". La construyeron en un llano hermoso que estaba en el tope de la alta montaña y no contentos con eso, deseaban, además, levantar una pared, la más alta y más fuerte que había sido erigida alguna vez

En los días en que los Dioses comenzaban a contruir sus pasillos y sus palacios, un ser extraño vino a ellos, Odín el Padre de los Dioses, fue y le plantó cara diciendole: "¿Qué es lo que quieres en la Montaña de los Dioses?" Él preguntó al extraño.

"Yo sé qué está en la mente de los Dioses," Comentó el extraño. "Ellos quieren edificar una ciudad aquí. Yo no puedo construir palacios, pero puedo construir una gran pared que nunca será derrumbada. Dejenme construir la pared en torno a su ciudad".

"¿Cuánto te tomará el construir una pared en torno a nuestra ciudad que jamás sea derrumbada? Dijo el Padre de los Dioses.

"Un año, Oh Odín" Dijo el extraño.

Ahora bien, Odín sabía que si una gran muralla era levantara en torno a la Ciudad de los Dioses, no habría necesidad de que estos gastaran gran parte de su tiempo cuidandola y defendiendola de los Gigantes, y así, quedaría protegida por si sola. Y sabía, además, que si Asgard estaba protegida, el mismo podría ir a ver a su amada raza de hombres a enseñarles y ayudarles. Él pensaba que no habría pago que el extraño pidiera que se pudiera considerar como excesivo por construir la majestuosa pared.

Ese día, el extraño vino al Concilio de los Dioses, y les aseguró que en un año el debería tener una gran muralla construida en torno de Asgard. Entonces. Odín hizo la promesa de que los dioses le darían lo que el pidiese como pago si la pared era terminada hasta la última piedra para un año a partir de ese día.

El extraño se fue y volvió al día siguiente muy de mañana, ese fue el primer día de verano, ese fue el día en que comenzó el trabajo. El trajó consigo solamente su caballo, si, su caballo y nada más que eso, ninguna herramienta, ningún mapa o plano, solo su gran caballo.



Los Dioses pensaron al verlo que el caballo solo tendría uso como un simple animal para recoger carga, ya sea piedra o algún otro material para construir la pared. Pero el caballo hizo mucho más que eso. Él puso las piedras en su lugar y las unió. Y día y noche, y luz y oscuridad el caballo trabajó, y pronto una gran pared se erigió en torno a los palacios de los Dioses que aún estaban construyendose.

"¿Qué premio desea el extraño por hacer ese trabajo por nosotros?" Los dioses se preguntaban entre sí, sin saber la respuesta.

Odín fue al extraño. "Nosotros nos hemos maravillado por tu trabajo, y por la forma tan poco común de usar a tu caballo," Él dijo. "Nadie puede dudar que una gran pared será la que rodee a Asgard cuando llegue el primer día de verano del año que viene. ¿Qué recompensa es la que reclamas, extraño? Nosotros la tendremos lista para ti"

El extraño volteó su rostro del trabajo que estaba haciendo, dejando al gran caballo apilando los bloques de piedra. "Oh, Padre de los Dioses", él dijo con voz fuerte y llena de furia, "Oh Odín, la recompensa que yo pediría  por mi trabajo es el Sol y la Luna, y Freya, quien cuida de los flores y los campos, para desposarla"

Cuando Odín escuchó la terrible furia con la que el extraño le reclamó el precio, le indicó entonces que lo que sugería estaba más allá de todos los precios. Él fue a donde los demás Dioses estaban también construyendo sus propios palacios dentro de la majestuosa ciudad de Asgard, y les comentó la recompensa que el extraño pedía y así les dijo: "Sin el Sol y la Luna, el mundo estará a la deriva de nuevo". Y las diosas dijeron, "Sin Freya todo será desértico en Asgard"



La única opción sería entonces que el extraño no terminase su obra para el día en que debía reclamar su premio. Pero nadie siquiera lo mencionó, ningún Dios de la compañia habló, Solo él, el más malicioso, el más travieso de los dioses, Loki, el hacedor del bien y el hacedor del mal. Aquel que solo tenía la mitad de su sangre de dios, pues su padre habría sido el Gigante del Viento. "Dejen que el extraño edifique su pared en torno a Asgard," Dijo Loki, "Y yo encontraré la manera de que decline del reclamo que ha hecho a los dioses. Vayan a él y diganle que la pared debe estar terminada hasta la última piedra para el primer día de verano, y en caso de que no sea así, en caso de que no se haya terminado hasta la última piedra, el precio que él pide no le será entregado."

Los Dioses fueron a donde el extraño y le comentaron que en caso de que no fuera terminado el trabajo hasta la última piedra, para el primer día de verano, no habria Sol y Mani, no habría Sol y Luna, no habría Freya, no se le sería entregado nada a él. Y fue entonces que se supo que el extraño, era en realidad uno de los gigantes.

El Gigante y su gran caballo apilaron la pared mucho más rápido que antes. Durante la noche, mientras el Gigante dormía, el caballo seguía trabajando en la pared, colocando piedra y pegandola a la pared con su gran fuerza, Y durante el día a día, la pared iba creciendo y creciendo en torno a Asgard.

Pero los dioses no tenian regocijo al ver que la gran pared se levantaba cada vez más alta en torno a sus palacios. El Gigante y su caballo podrían finalizar su trabajo para el primer día de verano, y entonces podrían tomar a Sol y Luna, quienes estaban en lugar de Sol y Mani (que habían sido devorados por los lobos) y a Freya lejos, a la tierra de los Gigantes.

Aún con todo esto, Loki no se veía acongojado, el seguía diciendole a los dioses que encontraría la manera para prevenir que el trabajo fuese terminado, el sabría la manera de que el Gigante y su gran caballo no terminasen el trabajo, haría además que el Gigante no se llevara el terrible precio que había pedido a Odín y que el Padre de los Dioses le había prometido.

El tiempo pasó subitamente, y solo tres días faltaban para el primer día de verano, toda la pared había sido terminada, con la excepción del puente de entrada, sobre el mismo, una piedra aún no había sido puesta en su lugar. El Gigante, al ver esto, se fue a dormir, solamente dejó a su caballo para que dispusiera de la última gran piedra, pues este se encargaría de colocarla al siguiente día por la mañanam y así, finalizar el trabajo dos días antes de la fecha establecida.



Entonces sucedió que fue una hermosa noche, iluminada por una hermosa y brillante luna, Svadilfare, el Gran Caballo Gigante, se encontraba jalando la gran piedra que debía ser puesta en su lugar cuando vio algo pequeño galopando en torno a él. El gran caballo no había visto en su vida una yegua tan pequeña y tan linda, y no pudo evitar verla con sorpresa.

"Svadilfare, esclavo" Dijo la pequeña yegua a el gran caballo mientras pasaba a su lado.

Svadilfare dejó caer la roca que estaba jalando y llamó a la pequeña yegua. Ella vino a él. "¿Por qué tu me llamas Svadilfare, esclavo?" Dijo el gran caballo.

"Porque tu tienes que trabajar día y noche para tu amo," dijo la pequeña yegua. "El te mantiene trabajando, trabajando, trabajando, y nunca te deja disfrutar a ti. No te atreverías a dejar ese piedra y vendrías a jugar conmigo"

"¿Quién te dijo que no me atrevería a hacerlo?" Dijo Svadilfare.

"Yo sé que no te atreverías a hacerlo," Dijo la pequeña yegua, y ella golpeó el piso y salió corriendo a través de la luz de la luna.

La verdad es que Svadilfare estaba cansado de trabajar día y noche. Cuando él miró a la pequeña yegua, fue galopando y olvidó su descontento. Él dejó la piedra que estaba jalando en el piso, observó alrededor y miró a la pequeña yegua justo detrás de él,  y galopó tras de ella...

El jamás le dio alcance, la pequeña yegua corría con una agilidad inmensa, ella seguía engañandolo, mientras avanzaba delante. Ella seguía corriendo a través de las tierras iluminadas de forma brillante por la luz lunar, cambiando su rumbo y mirando atrás una y otra vez a el gran Svadilfare, quien venía pesadamente detrás de ella. Montaña abajo fue la pequeña yegua, y Svadilfare, quien ahora se regocijaba en su libertad recien ganada y en la frescura del viento y el olor de las flores, la siguió montaña abajo. Con la luz de la mañana el vino cerca de una cueva en donde ya lo esperaba la pequeña yegua. Entraron juntos, entonces Svandilfare atrapó a la pequeña yegua y ambos se fueron a vagar, y en su viaje, la pequeña yegua le contaba historias a Svadilfare sobre Enanos y Elfos.

Ellos llegaron a una gran gruta y allí estuvieron, la pequeña yegua jugaba amablemente con el gran caballo, y así Svadilfare olvidó el tiempo, que pasó de forma por demás rápida. Y mientras que ellos estaban escondidos en la gruta, el Gigante estaba de arriba a abajo, buscando a su tan amado gran caballo.

El había venido a la pared en la mañana, esperando poner la última piedra con la ayuda de su caballo, para así finalizar el trabajo, pero la piedra que había que poner en posición no estaba cerca, y él solo no tenía la fuerza para colocarla. Llamó a Svadilfare, pero su gran caballo no llegó. Desesperado empezó a buscarlo, y buscó por toda la parte baja dela montaña, y en las cercanías, buscó en la tierra de los hombres, y en la tierra de los Gigantes, pero no pudo encontrar a Svadilfare.

Los Dioses vieron el primer día de verano llegar y el puente de entrada de la pared aún no había sido terminado Ellos dijeron uno a otro que si el trabajo no estaba terminado para el atardecer, no tendrían la necesidad de entregar a el Sol y la Luna al Gigante, y la dama Freya se quedaría en Asgard y no sería la esposa de el extraño Gigante. Las horas del primer día del verano pasaron y el Gigante no pudo llevar la piedra a su lugar en la entrada del puente, y así, él se presentó ante los Dioses.

"Tu trabajo no ha sido terminado," Odín exclamó. "Tu nos has forzado a dar nuestra palabra y ahora nosotros te forzamos a cumplir la tuya, no podrás llevarte a Sol y Luna, tampoco a la dama Freya"

"He sido yo quien ha hecho esta pared, yo mismo he de destruirla," Dijo el Gigante. Él intentó golpearla y tirarla abajo y aplastar los palacios con ella, pero los Dioses le pusieron sus manos encima y lo sostuvieron hasta sacarlos fuera de la pared que el mismo había construido. "Vete, y no molestes más a Asgard," Mandó Odín.

Entonces Loki regresó a Asgard, y le contó a los Dioses como él se había transformado a si mismo en la pequeña yegua y había llevado lejos a Svadilfare, el gran caballo del Gigante. Y los dioses se sentaron en sus palacios detrás de la gran pared y se regocijaron de que su ciudad era ahora segura, y que ningún enemigo podría nunca entrar o tirarla. Pero Odín, el Padre de los Dioses, en cuanto se sentó en su trono, fue estremecido por una tremenda tristeza en su corazón, tristeza de que la pared hubiera sido construida en base en un truco, en una trampa, las reglas se habían torcido, y ahora, había injusticia en Asgard.