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Los niños de Odín, Los Moradores de Asgard 1| | La construcción de la muralla.
Siempre ha habido guerra entre los Gigantes y los Dioses, los Gigantes
que habrían destruido al mundo y a la raza de los hombres, y los Dioses
que habrían protegido a la raza de los hombres y que habrían hecho el
mundo más hermoso para vivir.
Hay muchas historias que en estas cuatro paredes a las que llamamos
hogar se hablan de los dioses, pero lo primero que se debe contar es
como se edificó su gran ciudad.

Los Dioses habían hecho su rincón sobre una alta montaña y allí
decidieron construir una alta ciudad para protegerse a si mismos de los
Gigantes, allí hicieron su ciudadela que nadie podría alcanzar, que
nadie podría derrocar. A esta ciudad, la llamaron "Asgard" que
significa "El lugar de los dioses". La construyeron en un llano hermoso
que estaba en el tope de la alta montaña y no contentos con eso,
deseaban, además, levantar una pared, la más alta y más fuerte que
había sido erigida alguna vez
En los días en que los Dioses comenzaban a contruir sus pasillos y sus
palacios, un ser extraño vino a ellos, Odín el Padre de los Dioses, fue
y le plantó cara diciendole: "¿Qué es lo que quieres en la Montaña de
los Dioses?" Él preguntó al extraño.
"Yo sé qué está en la mente de los Dioses," Comentó el extraño. "Ellos
quieren edificar una ciudad aquí. Yo no puedo construir palacios, pero
puedo construir una gran pared que nunca será derrumbada. Dejenme
construir la pared en torno a su ciudad".
"¿Cuánto te tomará el construir una pared en torno a nuestra ciudad que jamás sea derrumbada? Dijo el Padre de los Dioses.
"Un año, Oh Odín" Dijo el extraño.
Ahora bien, Odín sabía que si una gran muralla era levantara en torno a
la Ciudad de los Dioses, no habría necesidad de que estos gastaran gran
parte de su tiempo cuidandola y defendiendola de los Gigantes, y así,
quedaría protegida por si sola. Y sabía, además, que si Asgard estaba
protegida, el mismo podría ir a ver a su amada raza de hombres a
enseñarles y ayudarles. Él pensaba que no habría pago que el extraño
pidiera que se pudiera considerar como excesivo por construir la
majestuosa pared.
Ese día, el extraño vino al Concilio de los Dioses, y les aseguró que
en un año el debería tener una gran muralla construida en torno de
Asgard. Entonces. Odín hizo la promesa de que los dioses le darían lo
que el pidiese como pago si la pared era terminada hasta la última
piedra para un año a partir de ese día.
El extraño se fue y volvió al día siguiente muy de mañana, ese fue el
primer día de verano, ese fue el día en que comenzó el trabajo. El
trajó consigo solamente su caballo, si, su caballo y nada más que eso,
ninguna herramienta, ningún mapa o plano, solo su gran caballo.

Los Dioses pensaron al verlo que el caballo solo tendría uso como un
simple animal para recoger carga, ya sea piedra o algún otro material
para construir la pared. Pero el caballo hizo mucho más que eso. Él
puso las piedras en su lugar y las unió. Y día y noche, y luz y
oscuridad el caballo trabajó, y pronto una gran pared se erigió en
torno a los palacios de los Dioses que aún estaban construyendose.
"¿Qué premio desea el extraño por hacer ese trabajo por nosotros?" Los dioses se preguntaban entre sí, sin saber la respuesta.
Odín fue al extraño. "Nosotros nos hemos maravillado por tu trabajo, y
por la forma tan poco común de usar a tu caballo," Él dijo. "Nadie
puede dudar que una gran pared será la que rodee a Asgard cuando llegue
el primer día de verano del año que viene. ¿Qué recompensa es la que
reclamas, extraño? Nosotros la tendremos lista para ti"
El extraño volteó su rostro del trabajo que estaba haciendo, dejando al
gran caballo apilando los bloques de piedra. "Oh, Padre de los Dioses",
él dijo con voz fuerte y llena de furia, "Oh Odín, la recompensa que yo
pediría por mi trabajo es el Sol y la Luna, y Freya, quien cuida
de los flores y los campos, para desposarla"
Cuando Odín escuchó la terrible furia con la que el extraño le reclamó
el precio, le indicó entonces que lo que sugería estaba más allá de
todos los precios. Él fue a donde los demás Dioses estaban también
construyendo sus propios palacios dentro de la majestuosa ciudad de
Asgard, y les comentó la recompensa que el extraño pedía y así les
dijo: "Sin el Sol y la Luna, el mundo estará a la deriva de nuevo". Y
las diosas dijeron, "Sin Freya todo será desértico en Asgard"

La única opción sería entonces que el extraño no terminase su obra para
el día en que debía reclamar su premio. Pero nadie siquiera lo
mencionó, ningún Dios de la compañia habló, Solo él, el más malicioso,
el más travieso de los dioses, Loki, el hacedor del bien y el hacedor
del mal. Aquel que solo tenía la mitad de su sangre de dios, pues su
padre habría sido el Gigante del Viento. "Dejen que el extraño edifique
su pared en torno a Asgard," Dijo Loki, "Y yo encontraré la manera de
que decline del reclamo que ha hecho a los dioses. Vayan a él y diganle
que la pared debe estar terminada hasta la última piedra para el primer
día de verano, y en caso de que no sea así, en caso de que no se haya
terminado hasta la última piedra, el precio que él pide no le será
entregado."
Los Dioses fueron a donde el extraño y le comentaron que en caso de que
no fuera terminado el trabajo hasta la última piedra, para el primer
día de verano, no habria Sol y Mani, no habría Sol y Luna, no habría
Freya, no se le sería entregado nada a él. Y fue entonces que se supo
que el extraño, era en realidad uno de los gigantes.
El Gigante y su gran caballo apilaron la pared mucho más rápido que
antes. Durante la noche, mientras el Gigante dormía, el caballo seguía
trabajando en la pared, colocando piedra y pegandola a la pared con su
gran fuerza, Y durante el día a día, la pared iba creciendo y creciendo
en torno a Asgard.
Pero los dioses no tenian regocijo al ver que la gran pared se
levantaba cada vez más alta en torno a sus palacios. El Gigante y su
caballo podrían finalizar su trabajo para el primer día de verano, y
entonces podrían tomar a Sol y Luna, quienes estaban en lugar de Sol y
Mani (que habían sido devorados por los lobos) y a Freya lejos, a la
tierra de los Gigantes.
Aún con todo esto, Loki no se veía acongojado, el seguía diciendole a
los dioses que encontraría la manera para prevenir que el trabajo fuese
terminado, el sabría la manera de que el Gigante y su gran caballo no
terminasen el trabajo, haría además que el Gigante no se llevara el
terrible precio que había pedido a Odín y que el Padre de los Dioses le
había prometido.
El tiempo pasó subitamente, y solo tres días faltaban para el primer
día de verano, toda la pared había sido terminada, con la excepción del
puente de entrada, sobre el mismo, una piedra aún no había sido puesta
en su lugar. El Gigante, al ver esto, se fue a dormir, solamente dejó a
su caballo para que dispusiera de la última gran piedra, pues este se
encargaría de colocarla al siguiente día por la mañanam y así,
finalizar el trabajo dos días antes de la fecha establecida.

Entonces sucedió que fue una hermosa noche, iluminada por una hermosa y
brillante luna, Svadilfare, el Gran Caballo Gigante, se encontraba
jalando la gran piedra que debía ser puesta en su lugar cuando vio algo
pequeño galopando en torno a él. El gran caballo no había visto en su
vida una yegua tan pequeña y tan linda, y no pudo evitar verla con
sorpresa.
"Svadilfare, esclavo" Dijo la pequeña yegua a el gran caballo mientras pasaba a su lado.
Svadilfare dejó caer la roca que estaba jalando y llamó a la pequeña
yegua. Ella vino a él. "¿Por qué tu me llamas Svadilfare, esclavo?"
Dijo el gran caballo.
"Porque tu tienes que trabajar día y noche para tu amo," dijo la
pequeña yegua. "El te mantiene trabajando, trabajando, trabajando, y
nunca te deja disfrutar a ti. No te atreverías a dejar ese piedra y
vendrías a jugar conmigo"
"¿Quién te dijo que no me atrevería a hacerlo?" Dijo Svadilfare.
"Yo sé que no te atreverías a hacerlo," Dijo la pequeña yegua, y ella
golpeó el piso y salió corriendo a través de la luz de la luna.
La verdad es que Svadilfare estaba cansado de trabajar día y noche.
Cuando él miró a la pequeña yegua, fue galopando y olvidó su
descontento. Él dejó la piedra que estaba jalando en el piso, observó
alrededor y miró a la pequeña yegua justo detrás de él, y galopó
tras de ella...
El jamás le dio alcance, la pequeña yegua corría con una agilidad
inmensa, ella seguía engañandolo, mientras avanzaba delante. Ella
seguía corriendo a través de las tierras iluminadas de forma brillante
por la luz lunar, cambiando su rumbo y mirando atrás una y otra vez a
el gran Svadilfare, quien venía pesadamente detrás de ella. Montaña
abajo fue la pequeña yegua, y Svadilfare, quien ahora se regocijaba en
su libertad recien ganada y en la frescura del viento y el olor de las
flores, la siguió montaña abajo. Con la luz de la mañana el vino cerca
de una cueva en donde ya lo esperaba la pequeña yegua. Entraron juntos,
entonces Svandilfare atrapó a la pequeña yegua y ambos se fueron a
vagar, y en su viaje, la pequeña yegua le contaba historias a
Svadilfare sobre Enanos y Elfos.
Ellos llegaron a una gran gruta y allí estuvieron, la pequeña yegua
jugaba amablemente con el gran caballo, y así Svadilfare olvidó el
tiempo, que pasó de forma por demás rápida. Y mientras que ellos
estaban escondidos en la gruta, el Gigante estaba de arriba a abajo,
buscando a su tan amado gran caballo.
El había venido a la pared en la mañana, esperando poner la última
piedra con la ayuda de su caballo, para así finalizar el trabajo, pero
la piedra que había que poner en posición no estaba cerca, y él solo no
tenía la fuerza para colocarla. Llamó a Svadilfare, pero su gran
caballo no llegó. Desesperado empezó a buscarlo, y buscó por toda la
parte baja dela montaña, y en las cercanías, buscó en la tierra de los
hombres, y en la tierra de los Gigantes, pero no pudo encontrar a
Svadilfare.
Los Dioses vieron el primer día de verano llegar y el puente de entrada
de la pared aún no había sido terminado Ellos dijeron uno a otro que si
el trabajo no estaba terminado para el atardecer, no tendrían la
necesidad de entregar a el Sol y la Luna al Gigante, y la dama Freya se
quedaría en Asgard y no sería la esposa de el extraño Gigante. Las
horas del primer día del verano pasaron y el Gigante no pudo llevar la
piedra a su lugar en la entrada del puente, y así, él se presentó ante
los Dioses.
"Tu trabajo no ha sido terminado," Odín exclamó. "Tu nos has forzado a
dar nuestra palabra y ahora nosotros te forzamos a cumplir la tuya, no
podrás llevarte a Sol y Luna, tampoco a la dama Freya"
"He sido yo quien ha hecho esta pared, yo mismo he de destruirla," Dijo
el Gigante. Él intentó golpearla y tirarla abajo y aplastar los
palacios con ella, pero los Dioses le pusieron sus manos encima y lo
sostuvieron hasta sacarlos fuera de la pared que el mismo había
construido. "Vete, y no molestes más a Asgard," Mandó Odín.
Entonces Loki regresó a Asgard, y le contó a los Dioses como él se
había transformado a si mismo en la pequeña yegua y había llevado lejos
a Svadilfare, el gran caballo del Gigante. Y los dioses se sentaron en
sus palacios detrás de la gran pared y se regocijaron de que su ciudad
era ahora segura, y que ningún enemigo podría nunca entrar o tirarla.
Pero Odín, el Padre de los Dioses, en cuanto se sentó en su trono, fue
estremecido por una tremenda tristeza en su corazón, tristeza de que la
pared hubiera sido construida en base en un truco, en una trampa, las
reglas se habían torcido, y ahora, había injusticia en Asgard.
| | | Posted 6/1/2007 4:32 AM - 22 Views - 4 eProps - 3 comments
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